Sin un acuerdo político, es difícil ganar la elección

Por Othón Sibaja 
Aunque parecía que no pasaba nada si Eviel Pérez Magaña no se sumaba al candidato de su partido, el revolucionario institucional (PRI), para ir en unidad a la elección del 5 de junio próximo, ya quedo muy claro que no es así. Al final ambas partes tuvieron que poner de su parte para lograr dicha unidad.

Se sobre entiende que hubo un entendimiento informal o por escrito, aparte del que se firmó en el comité ejecutivo nacional del PRI, realizado por los dos grupos políticos, para poder realizar juntos un proyecto político que no podrían encarar en forma aislada, los del equipo del ungido del PRI.

Para llegar a este tipo de acuerdos hay que dejar a un lado la soberbia y el orgullo y demostrar madurez política, y no se puede dudar que quienes encabezan estos dos grupos políticos lo están demostrando, pero el problema a veces no son las cabezas sino los pies y sobre todo los pies del equipo que salió coronado, que no entiende o no quiere entender que solos no ganan y muchas veces por eso de las derrotas anticipadas.

Es definitivo que uno de los grandes pecados de la política y de los políticos es la soberbia. Y lo malo que tiene la soberbia es que cuando se cae en ella, el afectado no es consciente de cuánto está echando a perder su proyecto. Se encierra en una burbuja en la que no concibe el error y no encuentra a nadie que se lo haga ver y, si lo encuentra, posiblemente le eche a un lado. Qué malo es rodearse de gente que actúan como los consejeros que adulan y no terminan de decir la verdad. Y qué malos son los líderes que se rodean de meros aduladores y que no le hacen ver sus errores.

No es tener nada contra los políticos profesionales y tampoco contra alguien en especial. Pero muchas veces un líder se rodea de gente que se enfrenta a un abismo sobre el que no quiere perder el control, ni ceder protagonismo. Que se niegan a aceptar que es bueno dejar pasar a otros y caminar de lado o junto con ellos, porque tienen temor que les roben el espacio que ostentan, y pecan de soberbia. Y no es la primera vez que puede suceder esto. A muchos ahí conocidos les sonaba bien su discurso político en su andar, pero mucho me temo que ha sido y es un discurso en el que su persona ha estado por delante de todo. Que al ahora candidato del PRI, quizá no le ayude en nada, porque el discurso debe girar en su persona. Porque hay mucho que rescatar y recomponer de su imagen para poder ganar.

Por lo tanto a pesar de la circunstancias, quien sale más beneficiado de este acuerdo político, sin duda es el del candidato del PRI, porque muy seguramente sin el equipo del “Tiburón” no ganen, aunque moleste lo dicho a muchos. Pero como siempre amigo lector, usted tiene la última palabra al respecto.

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