Líderes capaces o líderes de membrete. 

EN COMENTO…

Othón Sibaja Suárez
 

Hoy que estamos en periodo de elecciones en nuestro estado, es fácil ver a muchos líderes de organizaciones o de sectores políticos alzar la mano para congraciarse con los candidatos a la gubernatura, principalmente, de sus partidos políticos, y así quedar bien y poder ser beneficiado de manera personal o familiar el día de mañana, sobre todo, en candidaturas a presidencias municipales; cuando muchas veces son líderes de membrete y que se aprovechan del trabajo de otros, para poder “vender” como coloquialmente se dice.
Pero un buen líder político jamás basará su estrategia en la mentira y el engaño, más que nada porque es un suicidio político. Cualquier líder político que se precie de serlo, debe evitar entrar en contradicciones y mentiras si no quiere terminar siendo un político de tercera, siendo recordado como un gran mentiroso y mucho menos haciendo a un lado a aquellos líderes que son parte de su gremio porque le dicen sus verdades al hacerle ver sus errores.
El líder político de verdad, es aquél que va a ser recordado como una gran persona y líder político es aquél que tiene tantas habilidades verbales y de manipulación positiva que no necesita mentir.
Ser un buen líder agrupa muchas cosas. Se empieza primero con la voluntad de serlo, tratar de no tener problemas de relaciones con las personas. Estas involucrado en el desarrollo personal y profesional de cada miembro de tu equipo con el fin de ayudarles a crecer. Tu preocupación está en desarrollar el talento de cada una de esas personas con las que trabajas a diario y conectar con tu equipo para responder a sus necesidades más profundas. No se trata de hacer todo lo contrario y de minimizar a los demás y pensar que tu solo puedes hacer las cosas o que tu solo tú eres el importante de todo, una cosa es ser el rostro de una organización y otra es entender que los demás dirigentes alrededor tuyo y de tu agrupación forman el cuerpo y merecen tu respeto y consideración.
Ser un buen líder significa tener la capacidad de guiar a tu equipo de trabajo para lograr los objetivos y tener buenos resultados. También es ser más eficiente en todos los ámbitos tanto a nivel personal que profesional. Y sin duda un político así debe actuar porque la caída será dura y la vida da muchas vueltas.
El mal líder es el que se cree por encima de todos los demás, por lo que no escuchan. Evitan discusiones y se niegan a debatir con quien los cuestione. De esta manera, se desperdicia el talento de los colaboradores, e incluso de los propios dirigentes regionales o distritales que hace fuerte y engrandece al sector u organismo político al cual representan. Aunando que la mayoría de estos tipos de líderes no tienen problemas para castigar a los compañeros «descontentos», haciéndolos a un lado de manera infantil y poniéndoles piedras en su camino. El mal líder oculta los problemas provocados por su actuar, justificándose y obrando mal.
Desafortunadamente muchos de estos líderes se mantienen, no por su capacidad sino por conveniencia política y de grupo; pero al final, para el grupo político al cual pertenece, un líder de membrete tampoco sirve ni es buena opción, porque en política se gana con votos y un político si no genera votos simplemente no sirve, porque el dinero y amedrentado a los votantes no siempre será la mejor iniciativa. Pero como siempre amigo lector, usted tiene la última palabra al respecto.      

 

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