Ni judas se atrevió a tanto / @alejandromurat #JorgeFrancoVargas

NI JUDAS SE ATREVIÓ A TANTO… ALEJANDRO MURAT HINOJOSA

¿ POR QUE TIENES A UN PERSONAJE TAN FUNESTO COMO JORGE FRANCO VARGAS, TAN CERCA?

La vida de Jorge Franco Vargas es una fuente inagotable de relatos truculentos, traiciones arteras y crímenes inconfesables; el hombre fuerte de Ulises Ruiz Ortiz, el que orquestó el fallido desalojo que puso a Oaxaca al borde de la guerra civil, goza de total impunidad.

Siempre que puede, sus pequeños pies se apresuran a correr a la maldad. Su círculo cercano sabe que su proximidad con el suelo lo hace más propenso a la perversidad, a ver y explotar el lado oscuro de la vida.

La cara dura del régimen de la muerte, como diversas organizaciones defensoras de derechos humanos tildan al gobierno de Ruiz Ortiz, merodea actualmente por los pasillos de la sede estatal del PRI como reclamando antiguos fueros.

Sorprende ver cómo Franco Vargas, a quien los locales llaman burlonamente “el muñeco diabólico”, acicala y amenaza a los funcionarios públicos del gabinete en nombre de Alejandro Murat Hinojosa para que se conviertan en sus acólitos.

Por eso no extraña que los padrinos de esta siniestra idea sean Francisco Ángel Villareal, director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca y German Espinoza Santibáñez, secretario de Administración del gobierno muratista; dos personajes impresentables que han servido con más pena que gloria en pasadas administraciones.

La triada de la infamia, como la conocen fuentes de alto nivel consultadas que hablaron a condición de anonimato, ha corrido con suerte porque los integrantes de la sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ignoran que Franco Vargas, su acérrimo adversario, despacha como asesor de Murat Hinojosa y pregona sin rubor mover a su antojo los resortes del poder.

En febrero de 2016 la Comisión de la Verdad de Oaxaca, a cargo del padre Alejandro Solalinde, falló en contra de Ruiz Ortiz a quien acusó de cometer delitos de lesa humanidad como desapariciones forzadas, asesinatos extrajudiciales y detenciones arbitrarias con tortura durante la revuelta social de 2006.

La Comisión le recomendó a las Fiscalías General del Estado y de Investigación de Delitos de Trascendencia Social, respectivamente, continuar con las pesquisas en contra del exgobernador y de su entonces secretario de Gobierno, Jorge Franco Vargas; pero la justicia no llegó, su largo brazo se encogió no obstante los cáusticos reclamos que el clérigo le enderezó al entonces fiscal general Joaquín Carrillo Ruiz.

Jorge Castillo Díaz, operador financiero del exgobernador Gabino Cue Monteagudo y su cómplice en la venta ilícita de asignaciones presupuestales con cargo al fondo de compensación a los municipios durante el sexenio aliancista -los famosos apoyos extraordinarios no auditables-, lo salvó de responder por los 29 asesinatos reportados en contra de activistas sociales y profesores durante los disturbios.

El baldón de traidor que lo acompaña desde 2010, cuando en venganza vendió los secretos y la estructura de su mentor por haberlo dejado fuera de la carrera por la grande, volvió a gravitar sensiblemente en la sucesión de Cue Monteagudo en 2016.

Fiel a sus malas costumbres Franco Vargas se dijo ofendido por Castillo Díaz y traicionó a Cue Monteagudo rindiendo sus secretos y su estructura al clan Murat que le asestó un duro revés en las elecciones para gobernador.

Ni judas se atrevió a tanto, una traición le bastó para colgarse; pero Franco Vargas tiene una maldad que nunca duerme, lleva dos al hilo y no parece arredrarse, primero descarriló al tuxtepecano Eviel Pérez Magaña en su ansias por alcanzar la gubernatura, seis años después dio cuenta del tehuano José Antonio Estefan Garfias.

¿A caso el gobernador Murat no advierte el peligro? ¿Acaso no percibe el fétido olor a la traición que mana de Franco Vargas y sus secuaces?

En verdad quiero entender por qué Alejandro Murat Hinojosa, un político perspicaz que ha sorteado con habilidad y entereza huracanes, sismos y un espeluznante pandemia en sus 46 meses de gestión, tiene en su círculo cercano a un personaje tan funesto como Franco Vargas. ¡Se los juro que lo quiero entender!

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