El Tercer Imperio Mexicano Por Cipriano Miraflores

Por más que me esfuerzo, desde la Historia, la Filosofía Política, la Ciencia Política, de entender, que se está en una Cuarta Transformación.
Es decir, una etapa de nuestra historia política de la dimensión de la Independencia, la Reforma y la Revolución.
La llamada Cuarta Transformación se queda muy chica en dimensiones que estas tres gestas de nuestra historia.
Sin apretar mucho a las categorías de la política, esta 4T se corresponde mejor a un Tercer Imperio Mexicano, el primero el de Iturbide, el segundo el de Maximiliano y ahora el de Andrés Manuel.
Sabemos que el Imperio es lo contrario a una República.
En el Imperio, el pensar las leyes, ejecutarlas y resolverlas está en manos del Emperador, tal como sucede con AMLO.
En el Imperio, las decisiones fundamentales de gobierno y administración se concentran en el Emperador, tal como sucede con AMLO. Recordemos el hecho cuando el Secretario de Hacienda presentó el Plan Nacional de Desarrollo, AMLO lo echa a la basura y él mismo redacta el suyo.
En el Imperio, siempre se deja a un heredero o una heredera para darle continuidad al Imperio, un segundo piso pues, tal como lo ha hecho AMLO al dejar, como heredera a Claudia, que además se comporta como tal.
En el Imperio, el Emperador gusta de dejar obras faraónicas, de relumbrón, pero inútiles desde lo económico, tal como el AIFA, Dos Bocas y el Tren Maya.
En el Imperio, se gusta exhaltar la figura del Emperador, con reconocimientos, memorias, con su nombre en ciudades y calles, tal como sucede en la 4T, el propio Presidente se autoexhalta con sus Memorias, libro reciente, en Yucatán lo nombraron » Héroe Nacional», ya hay puentes y calles con su nombre.
En el Imperio, los servidores del mismo, se les reconoce como vasallos, es decir, servidores al Emperador y no a la República, tal como sucede en la 4T, ahora podemos explicarnos que varios ayudantes del presidente sean nombrados en altos puestos del gobierno, puro Vassallo pues. En el vasallaje se obedece al Señor y no a las leyes.
En el Imperio, la familia real adquiere un verdadero poder político, es decir, influencia para intervenir en el ejercicio de gobierno, tal como sucede en la 4T, con la familia del presidente.
Hay más, pero con esto es suficiente para haber demostrado que el gobierno de la 4T no es un gobierno republicano, pero si un imperio.
En la marcha del 18 de febrero defenderemos a la República Democrática para mandar al basurero de la historia al Tercer Imperio Mexicano.
Así las cosas, increíble los religiosos de Guerrero piden paz a los criminales: Dónde está el Estado?
En vía de mientras sea rabiosamente feliz.
Padiush yuglule bishxe.
