Del inicio y el fin del ser humano que no hay nada más humano que hacer más humanos» Por el Dr. Arturo Vásquez Urdiales

Apunte Diario sobre Letras Hipnóticas
203 de mayo de 2024
(Dialogos imaginarios entre Darwin y el gorila)
Columna
De Galeano unas palabras:
Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra.
Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quién convidar el trago.
Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío.
Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse.
Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.
Galeano.
(Ay, maestro Galeano, las personas ya no se hablan, ahora usan las redes sociales y las palabras son de plástico)
*De -Arturo- unas palabras:*
Tomando en consideración lo anterior…✓:
«…Entonces por qué terminan todos, vieja, en el juzgado…»
(El preferido por la vallistocracia es el juzgado quinto familiar)
*Pequeño «barbariario cultural»*
Una óptica de forma diferente
De Galeano unas palabras:
Galeano, ese mago de la palabra, nos sumerge en un viaje cósmico a través de la historia del universo. Con su pluma, dibuja los susurros de las estrellas y las danzas primordiales de las células. Pero, ¿dónde yace la verdadera magia en sus palabras? ¿En la precisión de sus datos o en la danza poética que los envuelve?
Sus números son cifras imponentes, sus fechas, un telón que oculta más de lo que revela. Nos habla de años que se desvanecen en la inmensidad del tiempo, pero detrás de cada cifra, ¿no se esconde el latido de la vida misma? ¿Acaso el universo no susurra su historia en el eco de cada número?
Y luego, como un eco resonante, nos encontramos cara a cara con la humanidad en su infancia. La imagen de nuestros ancestros, apenas discernibles de los monos, nos invita a reflexionar sobre nuestro propio origen y destino. Nos abraza el miedo primigenio, nos envuelve el frío de la incertidumbre, pero aún así, nos aferramos a la búsqueda eterna de entendimiento.
*De Arturo unas palabras:*
Tomando en consideración lo anterior, nos enfrentamos a la pregunta inevitable: ¿por qué, a pesar de nuestros esfuerzos por comprendernos, terminamos tan a menudo en el juzgado? ¿Acaso el fuego que encendimos con nuestras primeras palabras se ha consumido en las llamas del desacuerdo y la discordia?
Quizás la respuesta yace en la dualidad inherente a nuestra condición humana. Somos criaturas de luz y sombra, de amor y desamor. Nuestros corazones, como estrellas fugaces, arden con la pasión del encuentro, pero también se apagan con la frialdad del desencuentro.
*Pequeño «barbariario cultural»*
En este circo de la vida, nos convertimos en malabaristas de emociones, equilibristas de relaciones, y a veces, en payasos de la tragedia. Pero incluso en medio del caos, encontramos la belleza en la imperfección, la risa en el absurdo y la esperanza en la oscuridad.
Si ya te diste cuenta que estás en el circo, ríete, escoge o gradas o pista
En este mundo perverso y cruel, o eres Brozo el payaso tenebroso, o Bozo, el otro payaso
Feliz inicio de semana.
Urdiales Zuazubizkar fundación de letras hipnóticas A.C.
Muchas gracias querido lector por compartir esta columna hoy irreverente y satírica que hace una alusión irresponsable de los pleitos en el juzgado civil.
Humanidad reír, y el mundo reíra con usted
